Hambre, falta de una política general de salud para Pueblos Indígenas y deforestación, golpean fuerte a las comunidades en este tiempo de pandemia

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Don Hipólito Acevei fue uno de los disertantes durante el webinar Don Hipólito Acevei, presidente de la Federación por la Autodeterminación de los Pueblos Indígenas participó el miércoles 2 de septiembre del webinar «Violencia e intimidación en las cadenas de suministro de aceite de palma y soja», organizado por la coalición #IniciativaDeToleranciaCero.
Líderes y lideresas indígenas vienen impulsando acciones para ser visibilizados como defensores de los derechos humanos, territoriales y del medioambiente, más aún en este tiempo de pandemia, en el que el gobierno exige a la gente quedarse en la casa, sin ninguna política de atención general de salud y alimentaria, con su silencio y sin respuesta alguna. «A seis meses de la pandemia, hemos identificado que lo que más afecta a los miembros de las familias indígenas es el hambre, que está azotando en este momento», compartió Don Hipólito Acevei, presidente de la Federación por la Autodeterminación de los Pueblos Indígenas (FAPI) durante su intervención durante el  webinar «Violencia e intimidación en las cadenas de suministro de aceite de palma y soja», organizado por la coalición #IniciativaDeToleranciaCero. 
Sumando a ese panorama general de la situación de los pueblos indígenas durante el contexto de pandemia, agregó que la deforestación ha avanzado, generando muchos conflictos sobre los territorios y tierras indígenas por falta de seguridad jurídica. Dio como ejemplos los casos de las comunidades indígenas Loma y Sauce, y nombró a los  Ayoreo Totobiegosode, y a los Mbya Guaraní en la defensa de su Tekoha Guasú.
Como respuesta a la situación actual de los Pueblos Indígenas, destacó una de las labores que viene realizando la FAPI, el impulso de campañas de comunicación sobre la defensa de los bosques y sobre la deforestación masiva de los recursos naturales para la producción a gran escala del monocultivo de la soja. También visibilizando la deforestación para la producción e industrialización de ganado vacuno y la producción de carbón vegetal. «También identificamos sitios donde están avanzando los incendios sobre los bosques de los territorios y tierras aseguradas, reclamados por los pueblos y comunidades indígenas», indicó Acevei.
Destacó la preocupación de los miembros de la FAPI, de no lograr respuestas positivas. «Los empresarios no llegan a frenar sus objetivos de ‘desarrollo’. Como ejemplo, la Camara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas-CAPECO- a través de su web informó que las exportaciones de soja mostraron un aumento al cierre del mes de julio del presente año, haciendo comparación con el mismo periodo en temporadas pasadas. Y que esto tiende a seguir aumentando, según vayan realizando la deforestación, producción y las exportaciones», recordó.
Dijo que el crecimiento de la soja impacta en los territorios indígenas, en la vida social y en la economía de las comunidades, instalándose conflictos con los sojeros, como también provocando problemas internos, produciendo destrucción del hábitat, migración y dispersión de las familias indígenas.
En relación a la ganadería, que actualmente se extiende hacia el Chaco paraguayo, recordó que altera el ecosistema que esta dejando secuela contínua en la sequía pronunciada, la misma va en aumento cíclico permanente, y ahora a esta secuela se suma la pandemia. Trajo a colación la publicación de un medio local que señalaba que la ganadería se constituyó en los últimos años en una de las actividades económicas más importantes de país. «Actualmente, Paraguay exporta carne bovina a varios mercados en el exterior, siendo Chile, Rusia, Israel y Brasil con mayor participación, esto significa que seguirán en aumento, tanto la deforestación y la producción.
«Entonces si seguimos haciendo un llamamiento como Pueblos Indígenas que estamos  viviendo bajo riesgo y amenaza, pareciera que estos mensaje no llegan a tener efecto para los empresarios,  por lo tanto es hora de emitir el S.O.S más profundo de que ya estamos experimentando en este momento una convivencia de incertidumbre dentro de los hechos consumados», puntualizó don Hipólito.
Dijo además que los conflictos que están sucediendo en Paraguay pueden ser visualizados por cualquier persona o institución poniendo en el buscador de google «conflictos de indígenas tierras» y van a encontrar un montón de hechos que confirman esta afirmación que es recogida por notas periodísticas, o estudios realizados por analistas.
Destacó que estos impactos negativos golpean en el autoestima de los Pueblos Indígenas, generando preocupación e impotencia, «y nos obliga a abandonar involuntariamente nuestra tierras (claro ejemplo de familias que viven actualmente en zonas urbanas, tanto en la capital como en las cabeceras departamentales)», señaló.
Además de todo lo expuesto, también está generando mucha preocupación a los pueblos indígenas el avance de la pandemia por COVID-19, «por ello hemos recurrido urgentemente a nuestros conocimientos y medicina tradicionales para enfrentar esta enfermedad», indicó.
Destacó que esta pandemia sacó a la luz situaciones concretas de exclusión social vividas desde hace mucho tiempo por las comunidades indígenas de Paraguay. «En este contexto empeoró la situación que ya estaba mal y totalmente invisibilizada. Hoy, más que el COVID 19, los virus que amenazan con fuerza a las comunidades son el hambre, la falta de agua, la discriminación y el acceso a políticas públicas claves que han sido siempre postergadas», dijo Acevei.
Recordó que como FAPI, se ha hecho un esfuerzo colectivo para impulsar una campaña de solidaridad junto con la ciudadanía paraguaya, sociedad civil organizada y cooperaciones internacionales, en el contexto COVID19, siendo el nexo las comunidades que necesitan.
Finalmente, en resumen, dijo que en este sigo XXI, los Pueblos Indígenas siguen padeciendo la discriminación y racismo en el Paraguay. Como muestra de ello, compartió sobre cómo pobladores menonitas han publicado expresiones racistas contra los indígenas, como también prohibiendo el ingreso de indígenas para realizar su práctica tradicional en búsqueda de alimento, casería y pesca en tierras donde el menonita tiene títulos, pero es tierra ancestral de los pueblos indígenas.
Ante la situación, comentó que la FAPI, ha emitido varios comunicados y denuncias a la opinión pública nacional e internacional, e invitó a los participantes a acceder para mayor informaciones, a la web de la federación.

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