Entrevista: «Los Pueblos Indígenas todos los días de su vida hacen un esfuerzo para que se cumpla lo que establece la Ley»

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El programa radial «Visiones y Proyecciones», conducido por Elio Lezcano en la radio Fe y Alegría (1300 AM) abordó en su último programa del domingo 18 de enero, sobre la realidad de los Pueblos Indígenas en Paraguay. Para hablar del tema, fue invitada la abog. Mirta Pereira, asesora jurídica de la Federación por la Autodeterminación de los Pueblos Indígenas (FAPI), quien expuso la situación los pueblos en cuanto a salud, educación, justicia, territorio, y consulta.

La entrevista destaca además las luchas, victorias, necesidades y sobre los principales problemas que diariamente padecen las comunidades y pueblos indígenas a nivel país.

A continuación, la nota completa.

– ¿Qué es la Federación por la Autodeterminación de los Pueblos Indígenas?

-La Federación es una red de asociaciones indígenas. Las comunidades indígenas se asocian con otras, intercomunitariamente, y conforman una asociación. Estas asociaciones vuelven a articularse formando una federación. La misma está formada por doce asociaciones, seis de la región oriental y seis de la occidental. Tiene su sede central en Asunción. Se le conoce más por la FAPI, que son las siglas del nombre de la federación.

-¿Cuántos años de funcionamiento de la federación?

-La FAPI comenzó a tener una articulación en el año 2000 cuando el gobierno de González Macchi quiso hacer unas modificaciones de la Ley 904, unas modificaciones que cercenaba varios derechos. Para tener una posición articulada y conjunta, se juntaron y llevaron una propuesta. Luego, un trabajo más fuerte tuvieron en el año 2005, también por el mismo fin, cuando en el gobierno de Nicanor hubo un intento de un cambio, se sancionó una Ley en ese momento, pero que fue vetada, que e archivó, que al final se archivó ese proyecto.

–  Y ahora estamos en el 2015, funcionando plenamente… 

-Si, si, el objetivo principal de la federación es la promoción, visibilidad de los derechos de los pueblos indígenas y acompañamiento a las denuncias de violación de derechos fundamentales que realizan las asociaciones miembros. Y una articulación tanto nacional e internacional.

– Cómo podríamos ubicar la situación de los pueblos indígenas en este siglo nuevo?

-Los indígenas realmente son una población minoritaria, no llegan al 2 % de la población en Paraguay. Pertenecen a 19 pueblos, en este momento, luego del censo indígena que también coincidió con el censo nacional en el 2012. Ahora recién tenemos resultados finales, donde se calcula una población de 116.000 personas, de 19 pueblos, 780 comunidades indígenas en todo el país y siendo la población mayoritaria en la región oriental más que en el Chaco. La situación es bastante alarmante, un 63 % está en pobreza extrema, según el propio censo, el 93 % no cuenta con acceso al agua potable, el 40 % no lee ni escribe, el 70 % de las viviendas con piso de tierra,  el 70 % sin energía eléctrica y el 35 % de las comunidades no tiene título de propiedad, siendo la población indígena eminentemente joven.

– Y las que tienen título, al final de cuentas tienen problema también con sus tierras… 

-Sí. Muchas presiones. Hay diferentes tipos de situaciones. Muchas veces, otros funcionarios públicos tampoco respetan los títulos de propiedad indígena o los títulos que corresponden al INDI. Y el tener título de propiedad no garantiza ningún tipo de tranquilidad de la comunidad, muchas veces son atropellados sus derechos territoriales y personales también.

– Aunque la justicia y las instituciones oficiales resguardan o dan todo el marco jurídico legal para la tenencia de esas tierras…

– Si, pasa que nuestro marco jurídico para la legalización de tierras es un marco jurídico muy general y además ya desfasado. Tenemos una constitución muy buena pero la Ley que se aplica para las reivindicaciones territoriales es una ley que se sancionó en la época de la dictadura, en los años 80. Y es una ley que necesita ser modificada como una ley de procedimiento. Porque la Constitución Nacional garantiza derechos territoriales, derechos acordes al marco jurídico internacional. Pero sin embargo, para ser efectivos esos derechos territoriales se necesitan una ley de procedimiento que sea acorde y adecuada. Y el que tenemos no está a la altura de los derechos ya reconocidos y se necesita hacer una modificación por ese motivo. Inclusive, la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, ya en los años 2005, expresaba que Paraguay necesita modificar su ley de tramitación de tierra para ser más exigible y para ser más efectivo los derechos territoriales de los Pueblos Indígenas.

– ¿De qué Ley estamos hablando? 

-Estamos hablando de la Ley 904/81. Es una Ley que sí tiene muy buenos derechos reconocidos. Lo que la Corte Interamericana de Derechos Humanos establece que debe ser modificado, o puede haber otra ley, en el tema de procedimiento de legalización de tierras. En este momento la ley 904 establece un procedimiento que es una invitación al propietario privado, que tiene el título de propiedad, que si quiere vender o no la tierra. No es una ley impositiva como Estado paraguayo. Y el otro mecanismo es la expropiación. Sabemos que una expropiación es un procedimiento mucho más engorroso. Entonces debería haber un procedimiento un poco más efectivo. Porque los trámites de tierra, hay casos que están en trámite desde el año 90 en trámite, inclusive el INDI reconoce que son tierras ancestrales, hay un reconocimiento efectivo de parte del estado. pero para ser efectivo ese reconocimiento es lo que nos falta una Ley.

– Y también, esta misma Ley, no sé si plantearía pero vas a aclararnos. Está esta coalición cultural como un grupo de gente utiliza la tierra, y desde la cultura indígena le da otro valor a la tierra, eso también debe contemplarse en la Ley… 

-Si, eso está contemplado en el reconocimiento de los territorios. Nuestra constitución establece que los indígenas tienen derecho a su hábitat, en cantidad y calidad acorde a cada cultura de cada pueblo. De acuerdo a cada pueblo, el pueblo Ayoreo necesita un territorio acorde a su cultura, a su forma de ver el mundo, a su cosmovisión, a su forma de interrelacionarse con la tierra. Pero una ley para ser efectivo eso lo que nos falta. Hay un reconocimiento también por parte de sentencias de la Corte Interamericana, desarrolla lo que es el hábitat de los pueblos indígenas, el derecho al reconocimiento a los territorios, a sus tierras ancestrales, a la vinculación espiritual y cultural que existe con un espacio en particular.

– ¿Qué se necesita para que realmente se modifique esta Ley?

– No es fácil. Una modificación de Ley también implica un acuerdo social, no solamente en el parlamento sino entre los propios indígenas. La Ley 904 es una conquista muy importante para los pueblos, varios pueblos están conformes con la Ley en el sentido de los derechos que reconoce, los derechos a determinarse por si mismos,  su derecho a su territorio, a su cultura, a su derecho consuetudinario, eso reconoce la Ley 904 y es muy importante. Lo que hay que cambiar o hay que hacer una nueva ley, a lo mejor esta ley 904 a lo mejor no tocarla y sí quitar una ley nueva, ese es el acuerdo que se necesitaría para hacer más efectivo y real el aseguramiento de las tierras. Pero también necesitamos, no sé si un marco legal pero sí un marco político y un acuerdo entre los tres poderes del Estado  para proteger ya inclusive las tierras aseguradas que sigue siendo un grave problema. El estado de bienestar no termina con la legalización de tierras de los pueblos indígenas, porque muchas veces ahí empieza el problema real. Porque hay que también entender que en este momento, la agricultura mecanizada, la agro exportación es un tema muy importante para muchas economías y hay una presión muy grande sobre los territorios indígenas en este momento, específicamente para alquilar las tierras, para cultivar soja.

– Hay una sensación de que hay muy buenos discursos cada vez que se habla de los pueblos indígenas pero quedan en el mero discurso, las acciones políticas no se vislumbran para una real autodeterminación de estos pueblos indígenas… 

– Lo que pasa es que no se necesitan solamente buenos discursos o que la gente quiera ser solidaria. El Estado en sí tiene que hacer políticas públicas para pueblos indígenas, como tiene que crear políticas públicas para todos sus habitantes. Ese es el gran déficit de nuestro Estado, que no se construyen propuestas, políticas públicas. Por ejemplo la FAPI, conjuntamente con la Federación de Pueblos Guaraníes del Paraguay, de la región Oriental, presentaron en el 2009, unas líneas básicas para la construcción de políticas públicas. Pero tampoco son consideradas porque no se toman en cuenta. Uno de los problemas que existen creo que por no ser una población muy grande, tampoco es importante desde esa perspectiva, a lo mejor no es importante en el momento del voto. No se ve como riqueza del país, la diversidad cultural. Pareciera ser que lo importante es solo lo económico no se tiene una mirada mucho más holística, de lo que nos hace ricos como estado, como país, multiétnico, que tenemos varias culturas, y que cada una encierra una riqueza, y un aporte importante para lo que somos como Estado paraguayo.

– Entonces hay mucho camino por andar… 

-Hay mucho camino que andar, mucho por construir. Y hay muchos derechos reconocidos pero que también intentan ser efectivizados. Propuestas. Por ejemplo ahora mismo hay un protocolo de consulta y consentimiento para los pueblos indígenas. Hay leyes internacionales que reconocen que los pueblos indígenas tienen derecho a ser consultados cuando habrá una acción que los pueda afectar, tanto administrativa o legislativamente. Acciones que pueda realizar el Estado y es una obligación del Estado hacer estas consultas. Pero no tenemos una propuesta de ley que sea más clara, tenemos una en el parlamento que fue acercada por la Defensoría del Pueblo que es un copia y pegue de lo que es la ley de consulta de Perú. No solamente no nos encaja bien porque es una copia de otro país, sino que estipula figuras jurídicas que no existen en Paraguay, se copió y ni siquiera se arregló eso. Y los indígenas, internamente, 30 asociaciones indígenas trabajaron en una propuesta y fue entregado al presidente del INDI, al final del año pasado, para ver si será una propuesta de Ley enviada al parlamento o el poder ejecutivo pueda quitar un decreto reglamentario sobre como hacer la consulta con los pueblos indígenas.

– ¿Y cual es la mejor vía? 

-Siempre es bueno tener una Ley. Pero a través de un decreto también el poder ejecutivo podría dar una norma a todos los ministerio de como consultar proyectos, hay muchos proyectos, la SAS, tiene proyectos. Ellos también están haciendo un esfuerzo de tener un protocolo de consulta.  Pero sería bueno que el propio poder ejecutivo pudiera tener la suya y si es Ley mucho mejor, porque eso ya implica para todo acto que se realiza, tanto de los otros poderes del estado.

-Estamos hablando apenas de un punto de los pueblos indígenas, que es lo territorial, pero hay otros aspectos fundamentales, como la salud, la educación. ¿Cómo hacer que estas realidades se puedan inveterar para que realmente se pueda convivir social y democráticamente en el país? 

-En el tema educación que es lo que más se avanzó. En el 2009, hay una ley sobre educación indígena, los indígenas han trabajado muchísimo, en relación a este tema de hacer efectivo un espacio y se creó una dirección general dentro del MEC. Ha sido un paso importante. Es importante resaltar que lo que se ha avanzado acá, en el tema de la creación de esta dirección ha sido un esfuerzo de los pueblos indígenas que se han articulado en un comité de seguimiento y están trabajando fuertemente con el apoyo de la coordinación nacional de la pastoral indígena, la CONAPI. Ellos trabajaron en un decreto reglamentario, trabajaron en la creación de los propios sistemas. En este momento ellos están haciendo trabajo por pueblos, y están organizandose para crear su propia metodología, su propio currículo, sus propios mecanismos de enseñanza. Pero lo importante descatar que lo que se está avanzando es por el esfuerzo genuino que están haciendo los pueblos indígenas a través de sus diversas organizaciones.

– ¿Qué es lo troncal, lo esencial que se está trabajando ya que nos señalás que se está trabajando intensamente?

-Se está trabajando en los currículo propios. Por ejemplo, Pueblo Mbya, qué es lo importante para el pueblo y cómo se debe enseñar a un niño mbya. Eso se están sentando no solo los dirigentes sino los propios líderes religiosos, las mujeres, las parteras y van hablando. La educación indígena no solo escolar sino es un todo. Gran parte de la educación indígena lo dan los líderes religiosos en su Opy, diferente es el pueblo Ayoreo que tiene su propio mecanismo. Entonces cada pueblo se está por una cuestión legal que está reconocido, ve cual será su método de enseñanza, su currículo, su tiempo, todo eso está siendo trabajado por ellos. Ese espacio que están creando los propios indígenas es muy importante.

– ¿Cuál es la percepción que reciben del imaginario popular, cómo vive la comunidad como dirían los españoles, el ciudadano de a pie esta realidad de las comunidades indígenas?

– Yo creo que diferente el ciudadano de a pie del interior que vive cerca de una comunidad indígena del ciudadano de a pie que vive en Asunción. Acá vemos gente viene a pedir en los semáforos, los que están frente al INDI, muchas veces vemos gente muy empobrecida, en todo el sentido de la palabra, indígenas que son adictos tanto a la cola de zapatero o al alcohol, pero no vemos al ser humano realmente que tiene otra mirada del mundo y cuyas tierras y su vida fueron avasalladas por nosotros, por otra cultura. Eso tiene un impacto muy grande en la vida de la gente y provoca diferentes situaciones. Pero también yo quiero dejar en claro que mucha gente que uno dice que estos indígenas, o que el INDI o la sociedad no hace nada. Mucha gente que también se acostumbra a otras formas de vida, de venir a pedir a Asunción. Pero hay que ver también cuantas personas son, no llegan ni a 500 personas, y hay más de 116.000 indígenas, más de 100.000 indígenas viviendo en sus comunidades, resistiendo, sin casi ninguna ayuda de parte de nadie. Aunque el INDI llegue, si llega, a una comunidad el impacto que tiene es muy poco, porque su presupuesto también es muy poco, por más que esté ahí una persona capacitada, los recursos es muy poco. Un problema que siempre tuvo el Estado es la falta de articulación en la llegada. Muchas veces hablamos con los dirigentes, no para justificar la situación, pero la persona que te quiere alquilar la tierra, está ahí todos los días de tu vida y el Estado? una vez al año, si tuviste suerte, no solo una ayuda, una presencia que ayude a construir un proyecto de fortalecimiento del etnodesarrollo. No existe. Siempre existen iniciativas pero nunca se llegan a concretar. Algunas comunidades reciben la visita del ministerio de agricultura, del INDI, cuatro o cinco visitas, otras que están tres o cuatro kilómetros más y ya no reciben esa visitas.

–  Apenas entramos en el tema educativo, pasemos al tema salud, que es todo un drama, no solo para los pueblos indígenas sino también para los ciudadanos paraguayos… 

– El tema de salud creo que es el tema más sensible para todos los paraguayos y las paraguayas en el país y muy especialmente para los indígenas. De vuelta voy a decir que los indígenas hacen un esfuerzo muy importante, trabajaron mucho tiempo en una propuesta de salud indígena para el Estado, y en el mes de noviembre presentaron a la senadora Esperanza Martínez le entregaron, un borrador de proyecto de Ley sobre Salud Indígena. Y eso ha sido un esfuerzo importante de los indígenas organizados, de las federaciones, con el apoyo también de la CONAPI que trabaja tanto el tema de educación y salud. Eso es como políticas públicas. Cómo trabajar el tema salud con los pueblos indígenas, como respetar sus propia cultura, considerando que ellos tienen su sanadores propios, sus parteras, sus médicos tradicionales, pero también es importante resaltar que tampoco existe en el campo mismo una atención acorde a su propia realidad. Además hay mucho racismo, no solo en el tema de salud.  Para los paraguayos, de una manera que velada, somos un poco racistas y discriminativos todavía.

– Por lo menos intelectualmente uno no asume eso. Pero en el cotidiano hay muchos ruidos… 

Cómo el tema de salud es un tema muy sensible, no solo para los indígenas, para todo el mundo. Hay muchísima gente siempre en los puestos de salud. A lo mejor el indígena llega, le cuesta expresarse, luego en el guaraní que nosotros utilizamos, y los tiempos en un hospital es a mil por hora. Más que discriminación, muchas veces no creo que haya mala fe. Los hospitales están colapsados y ya no se puede hacer una atención diferenciada. A pesar de que eso se aspira, que los indígenas tengan su espacio. Ellos no vienen solos, sino con su familia. Porque se mueven así, donde hay espacios donde queda la familia cuando hay una persona enferma. Se ve que hay esfuerzos de atención de parte de asistentes sociales del INDI que atienden en la medida posible, en el Ministerio de Salud también hay una dirección de Salud Indígena, pero recursos no hay.

– ¿Y la atención entre la medicina tradicional indígena y la que se desarrolla en los hospitales, como se concilia en la Ley?

– Se concilia en la manera en que los médicos tradicionales viven en la comunidad. Hay como un seguimiento encima reconocen que hay ciertas enfermedades que superan sus capacidades que no son enfermedades propias de los indígenas. La gripe no se conocía en la América, y sus defensas no están acordes, por eso hay muchos problemas pulmonares. Hacen una cuestión conjunta de hierbas medicinales pero también quieren ir al médico cuando su situación es difícil. Pero hay veces no hay lugar, el indígena no se acerca rápido a la ventanilla y todos esos aspectos es lo que se deberían de considerar.

– Hay un hospital de salud para indígenas en el bajo Chaco…

– Sí, y está bajo la jurisdicción del ministerio de Salud. Un tiempo largo estuvo bajo la jurisdicción del INDI. Pero  justamente en un ordenamiento interno corresponde que esté bajo la jurisdicción de Salud.

– Esa tendría que ser la línea, ¿un hospital para indígenas y otro para paraguayos? 

No, el hospital para indígenas atiende más bien para los que llegan ahí. Pero todos los hospitales atienden a indígenas. Cada hospital trata de ver el mejor mecanismo de articulación con los pueblos indígenas de su zona, falta un marco más regular y un poco más de respeto a su cultura, a sus tiempos.

– Y la adecuación del propio personal médico… 

-Exactamente. Recuerdo que en el Chaco decían muchas veces uno se va al hospital y un partero te quiere tocar, las indígenas les gustaría que sean más las mujeres. Tener más promotoras de salud, y no solo promotores varones.

– ¿Y cómo conciliamos esa situación?

-Creo que esa es una cuestión procesual y una cuestión de políticas públicas de ir creciendo en la medida posible en ciertas pautas. Creo que esta propuesta de ley sobre salud indígena es una plataforma importante para la construcción no solamente de propuestas generales sino acorde a cada zona, es muy interesante.

– Los pueblos indígenas están ocupando geográficamente un espacio, desde nuestra visión más urbana, como que uno tiene que tener un trabajo, en el mundo de las comunidades indígenas el espacio geográfico forma parte de esa realidad. ¿Cómo se concilia también esa situación?

– Las comunidades indígenas tienen tierras comunitarias. Son más de 780 en todo el país, están en los tres departamentos del Chaco y en la gran mayoría de los departamentos de la región oriental. Tienen una visión comunitaria. Por eso cuando hablamos de los indígenas hablamos de pueblos, son culturas diferentes a la nuestra, miradas del mundo diferente a la nuestra, forma de vivir la concepción de la vida diferente, entonces necesitan de todo su espacio. Muchas veces uno dice porque tanta tierra. Y justamente porque necesita un espacio mucho más amplio para hacer una economía diversa, basada en la recolección, en la caza, en la pesca, en una pequeña agricultura, es toda una combinación que tiene que ver con su visión del mundo y su religión propia. Por eso se sigue reclamando también territorio porque es la manera de vivir. También cabe resaltar que hay indígenas urbanos, no solo en la capital del país, en otros departamentos, pero también hay que entender también que es un derecho que tiene la gente, la gente indígena tiene derecho a tener un espacio, y por qué no de ser profesional, de trabajar en una institución pública o privada, ejerciendo alguna profesión propia, de abogado, ingeniero. Pero también tiene derecho a tener un seguro social. Por eso lo que muchas veces la compresión nunca es acabada. Los indígenas que viven en Asunción, y tienen ciertas necesidades como nosotros, necesitan trabajo, una vivienda digna, un seguro social, para poder movilizarse.

– Hay mucho que trabajar para llegar a ese equilibrio del respeto. Como decía, es una combinación de cosas que se tienen que dar para que se dé ese equilibrio. Cuando tiene que ceder, y más que ceder, compartir espacios como que cambia la situación… 

-Cuando se reivindican territorios y los que se ven afectados por ese reclamo dicen ‘Pero esas son mis tierras, yo compré, la propiedad privada también garantiza la constitución nacional, no solo garantiza que los pueblos indígenas a sus tierras’. Entonces dicen que pareciera que habría una colisión entre el derecho indígena reconocido en la constitución y el derecho de la propiedad privada que también reconoce la constitución. Pero no es cierto, no es que haya un enfrentamiento entre ambos. Sino que hay que mirar de una forma general. La constitución dice que la propiedad es inviolable, de eso nadie duda. Pero también dice que los pueblos indígenas son anteriores a la conformación del Estado paraguayo. Quiere decir que antes que esto sea Paraguay ellos estaban. La base de nuestro derecho, que es el derecho Romano, cual es el derecho que tiene que primar, es el más antiguo, y desde esa perspectiva hay que reparar primero el daño causado. A lo mejor no es justo, lastimosamente su tierra recae sobre el territorio indígena. Entonces él también debe ser reparado por eso tiene que pagarse un justo precio, no tiene por qué ser perjudicado pero también los pueblos indígenas deben ser resarcidos en la violación de sus derechos sufridos. 

– Hay que entrar también en la cabeza de la gente que tiene grandes extensiones territoriales que no quieren desprenderse de los grandes territorios que tienen, por más que se les pague o pidan sumas realmente exorbitantes para resarcir el costo de esas tierras… 

-Exactamente, eso ocurre. Muchas veces ya no es más el justo precio, sino esa molestia que tienen, porque tienen tanto poder y tanta impunidad en este país, entonces se ven muy afectados cuando parte de lo que es suyo es reclamado justo para esta gente indígena que según su visión son unos haraganes.

– Y cuando hablamos de suyos cómo llegaron a tener esas tierras para que sean suyas… Hay que ver… 

-Sí, esa también es otra cuestión.

– La realidad indígena es muy amplia, hay mucho camino aún que recorrer. Pero así y todo reconocemos que hay avances… 

-Sí, hay avances. Y lo bueno de todo es que de alguna u otra manera los avances son victoria o fruto de esfuerzo de los propios indígenas. No ha sido ninguna concesión gratuita, nada, nada, nada de lo que hay ni de lo que va a haber. Porque los pueblos indígenas todos los días de su vida hacen un esfuerzo enorme para que se cumpla lo que la Ley establece solamente, ellos no están pidiendo nada extraordinario sino lo que está legalizado  y están haciendo propuestas para que Paraguay sea un país más serio. Hay un esfuerzo serio de indígenas articulados, de construir propuestas, de mejorar la calidad de vida, muchos de ellos se preocupan por el problema ambiental que existe no solo que les afecta a ellos sino a todo el país. Esto del cambio climático que estamos sufriendo no solamente a los indígenas, nos afecta a todos, pero en especial les afecta a los más pobres.

– Esta realidad de colisión de interesas en el ámbito territorial, de una puja en la cuestión educativa, y también una atención deficiente en la salud de los indígenas es solo en Paraguay o a nivel continental… 

– No, eso es una realidad a nivel continental y te puedo decir también a nivel mundial. La misma situación pasan los indígenas de Filipinas, por ejemplo. A lo mejor no la misma descripción real, pero es la misma situación en general: Deficiencia en salud, mala calidad educativa, derechos territoriales no reconocidos, o no efectivizados. Eso sufren en Filipinas, en Indonesia, en África mucho peor todavía.

– Pero uno que otros gobiernos intentan algunas políticas públicas o todo es también similar?

-No, creo que en todo gobierno se ha hecho un poco de todo. Tiene sus buenos y malos momentos.

– Es que hay que hacer tanto que lo poco que se hace no se visibiliza… 

-Exactamente. Un tema muy importante, en el gobierno de Nicanor lo importante fue haber vetado una Ley sancionada en el parlamento que cambiaba la Ley 904. Si no hubiera habido ese veto del presidente Nicanor hubiéramos tenido una Ley peor, en el sentido justamente territorial. También a finales del 2008, durante ese mismo gobierno, por primera vez, el INDI reconoce un territorio indígena denominado Tekoha Guazú, que se le conoce en la región oriental como reserva para parque San Rafael, donde estipula el INDI que hará un esfuerzo para legalizar eso como territorio del pueblo Mbya. Eso lo ha firmado el dr. Fogel, que en ese tiempo fue presidente del INDI, y era durante el gobierno de Nicanor.

-¿Qué hay que hacer para tener una mirada solidaria hacia los pueblos indígenas más que esa mirada del ‘pobre los indígenas’? 

– Muchas veces actúa así porque no conoce. Uno no aprecia lo que no conoce. Una de las acciones que están tratando de hacer los pueblos indígenas es visibilizarse más. Y más que nada articularse más con otros sectores de la población, con la campesina porque sufren las mismas situaciones también, de luchas territoriales, una pobreza extrema. Pero creo que cuando se les conozca, cuando se construya una política pública desde los pueblos indígenas. Creo que los gobiernos necesitarían acercarse un poco, no solamente el INDI, creo que ese es el problema que creemos que el INDI tiene que hacer de guardería, de médico, de profesor, el INDI tiene que coordinar nomás las acciones que como Estado se debe de realizar. Creo que una vez que haya una mínima coordinación dentro de los propios órganos públicos y sentarse en igualdad de condiciones, porque los indígenas han avanzado muchísimo en una revisión interna de qué necesitan, de cómo deben hacer, cómo ellos también se preocupan y se ocupan de aportar en ese aspecto. Creo que el reconocimiento de esa gran iniciativa que tienen los pueblos indígenas ya es un puntapie inicial para la construcción de un país solidario y mucho más justo que es lo que necesitamos. Cuando hablamos de los pueblos indígenas al reclamar sus derechos, no están pidiendo algo exorbitante, están pidiendo lo mínimo que necesitan para vivir. Algunos dicen exagerando bueno por qué los indígenas no piden nomás todo el Paraguay si todo era indígena. Y es cierto, todo era indígena pero ellos no piden todo, piden una parte mínima para poder vivir, es algo demasiado justo lo que ellos piden.

– Si tuviéramos que remarcar algunos aspectos, y si tenemos que hacer una lista de prioridades en qué tendríamos que poner énfasis para que haya una mayor sensibilización, para que todos estos proyectos tengan cabida, y sean efectivos, porque muchas veces los proyectos son muy lindos, están bien reglamentados, pero en la vida real no llega hacia los destinatarios. Si tendríamos que puntualizar estos aspectos cuales tendríamos que remarcar… 

– Un tema que no hablé que me gustaría es la situación de la justicia para los pueblos indígenas. Creo que los jueces y fiscales tendrían que tener, no solamente una sensibilidad, porque eso no se necesita, se necesita cumplir la ley. Creo que por sobretodo mirar que la exigencia de los pueblos indígenas en sus temas territoriales está contemplada en la ley y están vigentes y deberían de ser efectivos. El ministerio público tiene que accionar penalmente para la defensa de los derechos difusos y de los pueblos indígenas, establece la Constitución. Y el énfasis que tenemos hay una persecusión a los pueblos indígenas por parte del ministerio público. Esa es una gran preocupación para los indígenas organizados de la FAPI. Y también que los jueces muchas veces deberían tener una visión más general, aunque nuestra constitución y nuestra ley penal dice que hay un solo sistema de justicia paraguaya, realmente no porque convivimos varios sistemas de justicia en el país que son de los propios pueblos indígenas, pero deberían preocuparse que en este sistema de justicia paraguayo funcionen las leyes pero de una forma equitativa y no sean siempre los indígenas los perjudicados. Por ejemplo el tema territorial, hay casos de comunidades indígenas, que tienen títulos de propiedad, o el título sigue estando a nombre del INDI, y pero viene cualquier título o contrato privado y les despojan, invaden sus tierras, destruyen sus cultivos pero no hay ninguna reparación a ese daño causado. Eso sí es un tema sensible y se está trabajando. Es grande el esfuerzo que están haciendo como el departamento de derechos humanos de la Corte Suprema de Justicia, en relación a este tema. Estamos trabajando articuladamente con ellos, pero estamos iniciando, es algo muy nuevo, hace un par de años. Pero también el tema pareciera que el indígena es luego un cuasi un no humano.

– Una pregunta hasta casi inocente ¿Desconocimiento tal vez de los jueces? 

– Creo que sí. Muchas veces creo que los jueces saben lo que dice el marco, el derecho civil y código procesal civil, el código penal y el código procesal penal, pero no el marco internacional que también se deben aplicar en los juzgados, no solamente las leyes específicas, sino que el marco jurídico más amplio que también está vigente. Ese es también muchas veces el problema que se tiene. El INDI asume la defensa de la comunidad indígena ante violaciones de terceros, pero en el proceso es muy difícil hacer efectivo. Siempre se presume que el INDI tiene un título malo y que el privado tiene la razón. Nunca se presume al contrario, de que el privado puede ser el jodido y el Estado tiene un título bueno, ese prejuicio lo que es peligroso.

– Remarcar esos aspectos fundamentales… 

– Voy a remitirme a un documento de políticas públicas que dice la FAPI «Los territorios indígenas se deben resarcir, reparar y cuidar. En esos territorios se deben construir procesos para un desarrollo sostenible acorde a cada pueblo». Ahí tienen que intervenir los ministerios e instituciones que se necesitan. Se necesita una ley donde hable de un procedimiento de tierras de legalización que haga efectivo, necesitamos una ley que haga efectivo el derecho a la consulta de los pueblos indígenas para que no venga cualquier proyecto a aplicarse y no respetar sus derechos fundamentales, necesitamos la ley de salud indígena, y necesitamos que las propuestas de currículo, metodología que están trabajando articuladamente con el MEC se hagan efectivos una vez que culminen; y necesitamos una jurisdicción especial en el tema de justicia, que entienda el tema de los pueblos indígenas como un tema holístico, los pueblos indígenas no viven esto es un problema, laboral, es un tema civil, no esto es penal. Para los pueblos indígenas es una situación general, lo que pasa en su comunidad influye en toda su vida, no en parte de su vida.

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