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Entrevista a Iván Sanjinés y Bashe Charole: Mirada indígena y afro en el cine

Apasionados. Iván Sanjinés y Bashe Charole, impulsores de la revolucionaria tarea de recuperar la imagen indígena propia. FOTO: Federación por la Autodeterminación de los Pueblos Indígenas (FAPI). 

La situación crítica de las poblaciones nativas y negras trae la mirada de Anaconda, el evento cinematográfico más importante a nivel internacional en la materia, hacia Paraguay.

Por Miguel H. López*

Correo Semanal Diario Última Hora – sábado 4 de noviembre de 2017

Paraguay se constituye desde este año en uno de los epicentros del premio de cine indígena y afrodescendiente más importante a nivel internacional, Anaconda (www.premioanaconda.org). La iniciativa que llega a su 8a edición, con una trayectoria de por lo menos 17 años, abarca territorios tan amplios como la Amazonía, el Gran Chaco y bosques tropicales de América Latina y el Caribe.

Iván Sanjinés, director y fundador del Centro de Formación y Realización Cinematográfica (Cefrec) de Bolivia y coordinador del premio Anaconda 2017-2018, explica que nuestro país ingresa a la ruta de prioridades de la organización por constatarse actualmente una situación de desprotección generalizada a los derechos de los pueblos indígenas y afro- descendientes sobre sus tierras, territorios y recursos, vi- tales para su supervivencia y dignidad.

La propia imagen

En una conversación con el Correo Semanal, tanto Sanjinés como Bashe Charole, responsable de la formación de la Coordinadora Latinoamericana de Cine y Comunicación de los Pueblos Indígenas (Clacpi) y directora de la Asociación Comunitaria Indígena de Comunicación (ACIC), hablan del largo recorrido de esta iniciativa enteramente indígena y que después de haber superado inconvenientes, discriminaciones y presiones de toda laya, hoy en uno de los más importantes espacios en donde todos los colectivos de comunicación indígena tienen la posibilidad de dar a conocer los trabajos de las comunidades, sobre todo, de quienes tejen la comunicación como herramienta política de lucha, de reivindicación y de expresión de culturas diversas ancestrales.

Anaconda es una convergencia de caminos, iniciativas y luchas que permite a los pueblos indígenas y afro encontrarse, compartir y saber que sus luchas no son aisladas y que pueden articularse para ser aún más fuertes.

El premio –explica Sanjinés– se origina en el 2000 con un objetivo claro, darles la mayor visibilidad a los pueblos indígenas y quebrar el preconcepto de la sociedad envolvente que considera la imagen indígena siempre asociada a algo menor, a quienes deben ubicarse en la sala más pequeña, en el último rincón, o se los asocia a documentales etnográficos o antropológicos. Puntualiza que Anaconda es un espacio donde se demuestra que existen otros procesos, incluso, propios de creación y de desarrollo de mensajes; por lo que “debería estar al mismo nivel de visibilidad y de prestigio como cualquier otro evento que se hace a nivel internacional en la materia”.

Dentro de esa búsqueda de visibilidad y participación, en acuerdos y alianza, señalan, los trabajos que participan en concurso son evaluados por jurados locales (en las comunidades mediante cine itinerante) y jurado internacional. “Una combinación de lo urbano con lo rural. No existe otro certamen parecido”.

Desde los indígenas

En la plataforma paraguaya, la organización aliada y referente de Anaconda y Clacpi es la Federación por la Autodeterminación de los Pueblos Indígenas-FAPI (Pa’i Pérez 1271 entre Ana Díaz y Rodríguez de Francia), articulación integrada por organizaciones exclusivamente indígenas.

Sanjinés indica que Anaconda está estructurado desde organizaciones indígenas. Es una alianza permanente, una posibilidad de aprendizaje, de creación de vínculos, de compartir, de pensar en nuevas iniciativas para encontrarse, para formarse, para hacer encuentros, para hacer talleres; para que lo audiovisual sea un motivo para hablar de la realidad indígena y (desde 2009) afrodescendiente. Advierte que el diálogo entre indígenas y afrodescendientes no es muy frecuente, que siempre hubo una política de separar, y lo que se hace desde este espacio es intentar juntar. Hay experiencias comunes y problemáticas que requieren acciones comunes.

Persecución y resistencia

Charole asume que para los indígenas nunca nada fue fácil, menos para quienes hacen comunicación. “En América Latina los comunicadores estamos siendo perseguidos. La comunicación propia es con contenidos propios que generalmente molestan. No por eso debemos debilitarnos ante los golpes. Estamos muy con- vencidos de que la comunicación es una herramienta de transformación social. Convencidos de que esa vía de tejer la comunicación desde la mirada de los pueblos, para que dejen de hablar por nosotros y empecemos a hablar por nosotros mismos. Que seamos los propios pueblos los que portamos esa voz”.

La realidad del premio, como organización y articulación, detalla Sanjinés, tiene que ver con la realidad de las comunidades con sus derechos, con sus demandas, con sus luchas, en la vulneración de esos derechos, porque incluso algunos pueblos están casi al borde de la desaparición. “Anaconda surge porque hay una situación de límite. Estamos viviendo una urgencia cotidiana, todos los días. No solo cuando sale la noticia, que termina tergiversada. Los que salen victoriosos son los que matan y masacran en nombre del desarrollo. Surge ante la necesidad de hacer algo urgente, con repercusión”.

Detalla que Clacpi es la generadora de la mayoría de los procesos en torno a Anaconda y a la comunicación indígena en el continente. Y afirma que el premio viene a contraponer a las experimentaciones de que son objeto desde hace mucho tiempo los indígenas por acción de los Estados y de grupos que realizan estudios sobre ellos. “No es solo para la cultura, es todo. Obviamente que la cultura es importante y hay que fortalecerla, y fortalecer su mayor desarrollo, pero ligado a la política, la incidencia, y de que sea útil para los procesos y las luchas. Acompañar Anaconda es acompañar las luchas, esos sueños que tienen las culturas, las comunidades, los jóvenes, y todos en general, de poder hacer cosas, avanzar, fortalecerse. Es una posibilidad de articulación en diferentes niveles. Lo comunitario, lo nacional, lo internacional, integralmente. No separadamente”.

*Miguel H. López es periodista del Diario Última Hora, de Asunción (Paraguay)

 

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